!Cuánto te gustaría, Yuri, oler las mañanas de Zamora! Ver cómo el sol se levanta sobre el Duero tendiendo un manto de luz sobre piedras y torres de cigüeñas.

Hoy he dirigido mi paseo hacia la ciudad sobre el puente de piedra. Es el puente, Yuri, un abrazo, en arcos de luz, al ancho caudal del río.
!Que maravillas tuvo que inventar la imaginación humana para salvar problemas aparentemente irresolubles, como eran unir las distantes orillas de los ríos para tener relaciones, intercambiar experiencias, unir lazos de amistad y a veces, como no, imponer la fuerza de una orilla sobre la otra en luchas fraticidas!

¿Te das cuenta, Yuri, de la importancia que tienen los puentes? Muchas veces pasamos sobre ellos como si fueran algo natural sin darnos cuenta que en sus principios hubo hombres que lo imaginaron, cerebros que lo diseñaron y actores que lo construyeron, muchas veces, en condiciones, Yuri, de autentica esclavitud.

Un día te hableré del mundo del trabajo, no para crearte mala conciencia, que sé que tu paz onírica no lo permitiría, sino para que tu también sepas que los humanos además de acariciarte y hablarte, tenemos que ganarnos el pan que comemos, haciendo cosas que, en muchos casos, no nos gusta hacer. Pero esto será tema de otro día.