Hoy, Yuri, te voy a hablar de las historias fabulosas que el ser humano ha ido imaginándose, a lo largo de la historia, para explicar aquellos acontecimientos que no cabían en los esquemas de un pensamiento racional. Muchas veces, Yuri, porque los esquemas del pensamiento racional no existían y otras porque no se conocían o ambas causas. Me refiero a los mitos.
El mito, Yuri, es una forma especial de pensamiento que le permite al ser humano interactuar con su espacio natural con el fin de sentirse seguro ante lo inexplicable, ante el misterio. Son explicaciones fabulosas que atribuyen los fenómenos naturales, físicos o psíquicos, a fuerzas extrañas o sobrenaturales y los hacen depender de su voluntad caprichosa.
Fenómenos como los orígenes del universo, de los dioses y del hombre, la lluvia o la tempestad, el día o la noche, el amor o el odio, el cielo estrellado o la orografía terrestre, la alegría o el dolor, la paz o la guerra, la salud o la enfermedad dependen del capricho de los dioses. Ocurren no por necesidad sino por puro azar.
¿Qué hacer ante la enfermedad, por ejemplo? Lo único que cabe, en este caso, es congraciarse con los dioses y que éstos sean benignos con nosotros. La salud, Yuri, depende de nuestra buena o mala relación con las fuerzas sobrenaturales. La lluvia, la paz, el amor, la guerra… se activan o cesan a capricho del dios correspondiente. Por tanto, se sabía qué hacer, a qué atenerse.
Esta forma de pensamiento, Yuri, no está reservada a las sociedades primitivas en exclusiva. Todavía, hoy, se ven restos de esa forma de pensamiento irracional. Cuando visitamos un santuario mariano repleto de testimonios milagrosos u oímos expresiones como “Dios te guarde”, “dios quiera que te recuperes pronto”, “que dios te bendiga”, “ojalá llueva”, “que el ángel de la guarda te lleve por buen camino”, “dios nos libre de los malos pensamientos y de las malas obras”… estamos instalados en esa forma de pensamiento. Cuando visitamos a un curandero, leemos y creemos en los horóscopos o nos dejamos llevar por mil supersticiones, vivimos esta forma de pensamiento. Por eso te digo, Yuri, que no es exclusiva de sociedades alejadas en el tiempo. Hoy, en la era de la racionalidad, hay mucha gente que se siente bien y segura con esta forma de explicaciones. Ten en cuenta, Yuri, que no hay, en nuestra tierra, ni un pueblo o ciudad que no tengan un santo protector o una virgen milagrosa a los que acudir ante problemas como la enfermedad, la sequía o cualquier catástrofe natural.
Hace unos dos mil seiscientos años, la razón, facultad eminente de los seres humanos, vino a sustituir, solo en parte, al pensamiento mítico. ¿Qué fue lo que aportó de novedoso el pensamiento racional? En primer lugar, Yuri, mantuvo que los fenómenos naturales debían explicarse por otros fenómenos, también, naturales. En segundo lugar, Yuri, sustituyó la idea de arbitrariedad por la idea de necesidad. Los fenómenos ocurren porque tienen que ocurrir. Por tanto, cada fenómeno se explica por sus causas y cuando éstas ocurren ocurre necesariamente aquel.
A partir de ahí, Yuri, el método de explicación racional no ha cesado. Gracias a él, el ser humano ha sido capaz de alcanzar metas inimaginables en cuanto a descubrimientos científicos y tecnológicos. Podemos estar orgullosos de nuestra historia aunque estos descubrimientos hayan aportado, muchas veces, miseria, muerte y destrucción. El balance será positivo si entendemos que no todo lo posible tiene que ser actualizado y que el interés mayor es la defensa de la vida. De toda la vida, Yuri. Sabiendo que el deterioro de la naturaleza es el principio del final debemos obligarnos a respetarla.
Otro día te hablaré del medio ambiente.